0
COMPARTIR

suicide 2¿Cómo valorar y tratar el riego de suicidio? El artículo aborda las directrices fundamentales para plantear la ayuda a la persona con ideas suicidas desde la orientación constructivista.

Tratar la temática del suicidio requiere una actitud cuidadosa y, a la vez, una rápida y eficaz capacidad de reacción. No suele ser un tema que los clientes planteen con facilidad, pero debemos estar preparados cuando lo hagan para poderles proporcionar la ayuda que requieren.

El riesgo de suicidio presenta dos dimensiones que deben abordarse para poder valorar la gravedad y así trazar la mejor intervención: la letalidad y la perturbación. La primera tiene que ver con el nivel de conciencia de diferentes alternativas para acabar con el problema y con la existencia o no de un plan para llevar a cabo el suicidio, lo cual se puede contrarrestar con una buena capacidad de autocontrol y con una red de apoyo que le sea útil. La perturbación tiene que ver con el dolor que siente la persona en relación con el daño de su autoestima, pudiendo ser vivido como tolerable o intolerable, y con la presencia de desesperanza reflejada en estados depresivos o ansiosos. Desde la primera sesión se definirá un plan de acción, que se modificará en función de las fases por las que pasará la persona.

La intervención en el riesgo de suicidio se centra en trazar una hoja de ruta para rescatar y crear recursos propios de la persona y de su entorno para que aumente su sentido de apego a la vida y la generación de alternativas a la muerte. Primero, se debe establecer un buen vínculo terapéutico para que el paciente pueda contar con nosotros como apoyo, con la intención de que con el tiempo esta relación le sirva de modelo para poderla extrapolar a otras áreas de su vida. En este momento el terapeuta ofrece un modelo adaptativo de relacionarse con las personas. Seguidamente, explorar cómo son sus capacidades de adaptación en oposición a la rigidez y su afectación a la autoestima y a la identidad personal. Es aconsejable focalizar la intervención en la profundización de estas capacidades teniendo en cuenta aspectos como: cuál es el problema, qué siente la persona, qué quiere, qué hará, por qué está en la consulta en ese momento y qué espera del terapeuta. Desde la psicoterapia con base constructivista, creemos que es muy relevante que la persona pueda crear nuevos roles o que pueda rescatar aquellos que en otros momentos de su vida le han sido útiles respetando la idiosincrasia de cada individuo, activando así sus propios recursos y, finalmente, cerrar la problemática con sesiones de seguimiento.

Por lo tanto, el terapeuta acompañará al cliente a buscar sus propias herramientas, será como el faro que le guiará por el camino de la resiliencia, descubriendo su capacidad para afrontar las situaciones de la vida.

Direcciones últiles: Associació Catalana per a la Prevenció del Suïcidi

Autoras:

Verónica Peñalver Sellés, Psicóloga y Psicoterapeuta, Máster Terapia Cognitivo Social

Gisela Minguell Grau, Psicóloga y Psicoterapeuta, Máster Terapia Cognitivo Social

Escriu un comentari